La importancia del COLOR y los dibujos


El color desempeña un papel secundario en la etapa del garabateo. Colorear y pintar dibujos infantiles es muy bueno para su desarrollo psicomotriz.  Esto es evidente, en especial, durante los dos primeros niveles, cuando el niño está adquiriendo su coordinación motriz. El lápiz negro sobre el papel blanco, o la tiza blanca sobre la pizarra negra resultan preferibles a cualquier otra combinación de colores que pueden no dar los fuertes contrastes deseados.


Sólo cuando el niño entra en la etapa de dar nombre a sus garabatos desea realmente emplear diferentes colores para distintos significados. Una de las primeras etapas en el proceso de la percepción del color es, simplemente, la de distinguir entre colores diferentes. Esto no significa que el niño sea capaz de nombrar los colores, sino que debe tener la oportunidad de poder realizar cierta elección en el color.

Los cambios de color pueden a veces ser significativos para la asignación de nombres a los dibujos, pues los colores pueden tener algún significado para el niño. Sin embargo, es de primordial importancia en las etapas del garabateo que el niño tenga primero oportunidad de crear líneas y formas, de desarrollar el dominio de la coordinación y de comenzar sus primeras relaciones pictóricas con el ambiente.


El medio y el proceso de desarrollo

Se ha demostrado que aun durante los primeros meses de vida, los niños expuestos a un ambiente visualmente rico se desarrollan más rápidamente que aquellos que no tienen nada interesante en lo cual puedan concentrar su atención, tales como juguetes móviles colgados sobre la cuna.

Hay una relación directa entre cómo ensaya el niño su garabateo y cómo se relaciona con el resto de su ambiente. Sus garabatos con lápiz, pintura o arcilla presentan el mismo tipo de características que manifiesta el niño en otras situaciones. 

El garabateo como un reflejo del desarrollo

Los primeros garabatos y, en ellos, las líneas aparecen hechas al azar o repetidas como para dominar un trazo particular. Poco a poco, el adulto adiestrado para ello puede percibir cambios cuando el niño comienza a hacer una o varias figuras cerradas reunidas en configuraciones complejas. Esto significa que los conceptos del niño más allá del yo no se han desarrollado por entero y que no tiene una completa integración visomotriz.

Los niños muy pequeños captan primeramente la dimensión vertical, para luego reconocer la horizontal y, sólo en último lugar, comprenden la dimensión diagonal. Los niños que garabatean no son capaces de copiar una diagonal, pues ésta es una tarea que la mayoría de los niños sólo pueden realizar después de los cinco años.

Como promedio se puede decir que el niño comienza a garabatear a los 2 años y continúa haciéndolo hasta que tiene 4 más o menos. Y puesto que el garabateo es un reflejo del desarrollo total del niño, tendremos en él un indicio del progreso intelectual de la criatura, particularmente en un momento en que los tests comunes de inteligencia no pueden aplicarse. Por consiguiente un niño que a los 6 años siga en la etapa del garabateo no será capaz de actuar en el nivel que normalmente se considera propio de los niños de su edad.


Materiales artísticos

Los materiales usados por los niños deben ajustarse a sus necesidades. Un buen ejemplo son fichas para pintar y colorear dibujos con los que son afines y los conocen sobre todo por que los ven en los libros o en la television.

El uso ocasional de materiales para "collage" es conveniente para el niño en la época del garabateo, ofreciéndole la oportunidad de familiarizarse con el color y la textura.


No hay comentarios: